El negocio global del deporte femenino de élite se encamina a un nuevo hito económico. Un informe de Deloitte publicado en abril de 2026 prevé al menos 3.000 millones de dólares estadounidenses de ingresos para el conjunto del año, frente a los 2.400 millones calculados para 2025.

Se trata de una proyección, no de una facturación anual ya cerrada. El análisis contabiliza tres fuentes principales: ingresos comerciales, derechos audiovisuales y actividad de los días de competición. Su evolución confirma el interés de patrocinadores, operadores y entidades deportivas por mercados que están aumentando su profesionalización.

El peso de la actividad comercial

Según la misma estimación, patrocinios, acuerdos de marca y comercialización representarían alrededor del 45% de los ingresos de 2026. El fútbol y el baloncesto femenino concentrarían, cada uno, cerca del 35% de la cifra global prevista.

Las previsiones también muestran diferencias geográficas importantes. La disponibilidad de ligas profesionales, instalaciones, cobertura audiovisual y mercados publicitarios condiciona la capacidad de monetización.

Crecer en audiencia es importante; convertir ese interés en estructuras sostenibles será decisivo

El siguiente reto de la industria

La evolución del negocio no garantiza por sí sola buenas condiciones laborales en todos los deportes y países. La estabilidad contractual, los salarios, la atención médica y los itinerarios de formación siguen siendo elementos esenciales de la profesionalización.

Para los inversores, la evaluación debe incluir ingresos sostenibles y costes reales de operación. Para los clubes, resulta clave desarrollar estructuras comerciales adaptadas a cada disciplina.

En Primera seguirá el avance del deporte femenino con una mirada integral: competición, protagonistas, financiación, trabajo y oportunidades de crecimiento.