Los dos movimientos reflejan las dos caras de la economía que rodea al mayor torneo de fútbol del mundo. Las marcas revisan cada vez más el retorno de las grandes inversiones en patrocinio, mientras la FIFA intenta aprovechar unas audiencias récord para elevar el valor de sus derechos de televisión y abrir la puerta a las plataformas de streaming.

McDonald’s, patrocinador de los torneos de FIFA desde el Mundial de EEUU de 1994, terminará así una de las relaciones comerciales más longevas del fútbol internacional.

La decisión llega después de que la multinacional desplegara durante el Mundial de 2026 la mayor campaña mundialista de su historia, presente en más de 110 países y convertida también en una de las principales iniciativas comerciales globales de la compañía durante el ejercicio.

McDonald’s revisa el retorno del Mundial

La ruptura adquiere especial relevancia porque llega apenas unos meses después de una inversión comercial extraordinaria vinculada al campeonato.

McDonald’s lanzó menús específicos, vasos coleccionables, promociones digitales y campañas protagonizadas por futbolistas como Lamine Yamal, David Beckham, Ronaldinho, Thierry Henry o Son Heung-min, dentro de una estrategia diseñada para convertir el torneo en un acontecimiento comercial en sus restaurantes.

Sin embargo, los resultados no alcanzaron completamente las expectativas de la compañía.

El director financiero de McDonald’s, Ian Borden, explicó durante la presentación de los resultados del segundo trimestre que la campaña del Mundial había contribuido a impulsar el negocio y generado un importante nivel de actividad dentro de la red, pero había quedado por debajo de lo esperado.

La mayor campaña mundialista de McDonald’s terminó ofreciendo un retorno inferior al previsto por la multinacional

La compañía está revisando ahora su modelo de marketing para destinar una mayor proporción de sus inversiones a activos y propiedades intelectuales propias, sobre las que puede mantener un mayor control comercial.

La salida no supone, en cualquier caso, que McDonald’s abandone el deporte. La multinacional mantiene otras inversiones y acuerdos deportivos, pero la decisión plantea una cuestión especialmente relevante para la industria: cuánto están dispuestas a pagar las grandes marcas por asociarse a competiciones globales.

Una relación comercial iniciada en 1994

McDonald’s comenzó a patrocinar competiciones de la FIFA coincidiendo con el Mundial de Estados Unidos de 1994.

La última renovación anunciada por ambas organizaciones comprendía el Mundial femenino de Australia y Nueva Zelanda de 2023 y el Mundial masculino de 2026.

El acuerdo permitía a McDonald’s tener presencia en la señalización LED de los estadios, acceso a entradas y hospitality y derechos exclusivos vinculados al Trofeo Fair Play.

Más de tres décadas después, el Mundial de 2026 se convertirá así en el último de esta etapa de colaboración.

McDonald’s llevaba vinculada comercialmente a las competiciones de FIFA desde el Mundial de EEUU de 1994

La decisión se produce además en un momento en el que la industria del patrocinio deportivo está aumentando la presión para medir el retorno real de cada inversión frente a alternativas como las redes sociales, el marketing digital, el contenido propio y las plataformas de fidelización.

FIFA busca otro gran contrato en la televisión

Al mismo tiempo que pierde uno de sus patrocinadores históricos, la FIFA ha puesto en marcha otra operación comercial de gran importancia.

El organismo ha abierto formalmente el proceso para adjudicar los derechos audiovisuales del Mundial 2030 en Estados Unidos y Puerto Rico.

Los interesados pueden presentar también propuestas que incluyan conjuntamente los derechos del Mundial 2034, que se celebrará en Arabia Saudí.

El plazo para recibir ofertas termina el 19 de noviembre de 2026.

La FIFA ha dejado expresamente abierta la convocatoria a planteamientos innovadores, una fórmula que permite competir tanto a las cadenas tradicionales como a las grandes plataformas de streaming.

El activo audiovisual que FIFA pone en el mercado

Concepto Datos
Mercado EEUU y Puerto Rico
Mundial principal licitado 2030
Opción adicional Mundial 2034
Fecha límite de ofertas 19 de noviembre de 2026
Audiencia media Mundial 2026 en EEUU 13,5 millones
Crecimiento frente a Catar 2022 166%
Audiencia de la final de 2026 en EEUU 63 millones

La FIFA llega a la negociación después de registrar unas cifras extraordinarias en Norteamérica.

El Mundial de 2026 promedió 13,5 millones de espectadores por partido entre televisión tradicional y streaming en Estados Unidos, un incremento del 166% frente a Catar 2022.

Todos los encuentros de la selección estadounidense superaron los 20 millones de espectadores y la final alcanzó una media de 63 millones, convirtiéndose, según FIFA, en el partido de fútbol más visto de la historia en el país.

El Mundial 2026 elevó un 166% su audiencia media en EEUU respecto a Catar 2022

Netflix entra en el nuevo tablero audiovisual

La licitación estadounidense llega además en un momento de transformación del mercado de los derechos deportivos.

Fox dispuso de los derechos en inglés del Mundial 2026 en Estados Unidos, mientras que Telemundo controló los derechos en español.

Para 2030 el escenario puede ser diferente.

Las plataformas digitales han aumentado su inversión en deporte y Netflix ya ha adquirido los derechos del Mundial 2030 para España y Andorra, una operación que demuestra hasta qué punto el streaming está entrando en activos que durante décadas estuvieron reservados prácticamente en exclusiva a las grandes televisiones.

El Mundial de 2030 tendrá además un componente especialmente atractivo desde el punto de vista comercial. España, Portugal y Marruecos serán los principales países organizadores, mientras Argentina, Paraguay y Uruguay albergarán partidos de celebración del centenario de la competición.

Arabia Saudí organizará posteriormente la edición de 2034.

FIFA intenta convertir las audiencias récord de 2026 en un nuevo salto del valor de sus derechos audiovisuales

El Mundial sigue siendo un negocio gigantesco, pero cambia quién paga

La salida de McDonald’s y la nueva licitación audiovisual muestran una transformación más amplia del negocio deportivo.

El valor comercial del Mundial continúa creciendo por audiencia, alcance internacional y capacidad de generar consumo, pero el reparto del dinero alrededor del torneo está cambiando.

Para las grandes marcas, asociarse a una competición ya no garantiza automáticamente un retorno suficiente. Las compañías disponen de plataformas propias, bases de clientes y canales digitales que permiten construir campañas globales sin depender necesariamente de patrocinios externos.

Para FIFA, en cambio, las retransmisiones siguen siendo uno de sus principales generadores de ingresos.

La organización tratará ahora de aprovechar la competencia entre televisiones tradicionales y plataformas tecnológicas para conseguir que los Mundiales de 2030 y 2034 eleven todavía más el valor de sus derechos.

La paradoja resume el momento del negocio: mientras uno de sus patrocinadores históricos decide marcharse después de 32 años, las audiencias récord permiten a FIFA volver al mercado con uno de los contratos deportivos más codiciados del mundo.